La Nueva Iglesia de Karl Rahner
El Teólogo que ha Enseñado a Rendirse al Mundo
Silvio Brachetta
Brachetta es Periodista y Licenciado en Ciencias Religiosas en el Seminario de Trieste. En este artículo señala que las sugerencias rahnerianas han implicado y subvertido gran parte de la teología católica de los últimos sesenta años. Rahner «parece haber ganado», afirma Stefano Fontana en su último ensayo –que Brachetta cita aquí largamente– dedicado al «teólogo que ha enseñado» a la Iglesia «a rendirse al mundo».
[Van Thuan Observatory/EL CAMINO] El Cardenal Giuseppe Siri había resumido en la «concepción de lo sobrenatural no-gratuito» el núcleo del error teológico de Karl Rahner. Lo escribió en “Getsemani”, en 1980, para la editorial de la Fraternidad de la Virgen María. En otras palabras, para Rahner lo sobrenatural está «necesariamente» vinculado a la naturaleza humana; pero, en este caso, la gracia ya no sería gratuita, no sería un don, no podría ser aceptada o rechazada libremente por el hombre. En resumen, una especie de sobrenatural impuesto por Dios al hombre. Una gratuidad obligatoria.
Si cuanto sostiene Rahner fuera verdad –afirma Siri–, se llegaría «a la inutilidad del acto de fe» porque «en mi esencia está Dios». No tengo que aceptarlo o rechazarlo: Dios ya forma parte de mí, lo quiera yo o no. El teólogo alemán no se dio cuenta, evidentemente, que con dicho supuesto «todos los principios, todos los criterios y todos los fundamentos de la fe» han sido «puestos en discusión y se disgregan».
Pero el problema no es la opinión de un teólogo heterodoxo. Se puede demostrar que las sugerencias rahnerianas han implicado y subvertido gran parte de la teología de los últimos sesenta años. Rahner «parece haber ganado», escribe Stefano Fontana en su último ensayo, dedicado al «teólogo que ha enseñado» a la Iglesia «a rendirse al mundo». No es una exageración: «de una encuesta –escribe Fontana– llevada a cabo en el inmediato postconcilio en la Pontificia Universidad Lateranense resultó que para los Seminaristas que estaban allí estudiando teología, el teólogo católico más grande de todos los tiempos no era Santo Tomás de Aquino o San Agustín, sino Karl Rahner».
