Ya he acabado de ver la Película «Hermano Sol, Hermana Luna»
P. José Antonio Fortea
Hoy durante la comida he acabado de ver «Hermano Sol, Hermana Luna». La película es tan mala, que si en mi juventud hubiera podido existir el más pequeño atisbo de hacerme franciscano, esta película se hubiera encargado a buen seguro de encaminarme hacia cualquier cosa antes que militar en las filas del personaje que deambula por los 121 inacabables minutos de la cinta. Era joven e idealista cuando la vi, pero incluso entonces hubiera preferido hacerme canónigo o archivista o defensor del vínculo, que uno de los franciscanos que aparecen por ahí.
Pero he resistido hasta el final, porque ahora, veinte años después, me doy cuenta de que el director, Zefirelli, en realidad lo que cuenta no es la historia de San Francisco, sino la versión simplista de los ideales del post-concilio. El grupito de pseudofranciscanos que pulula por el guión, en realidad, nos explica cómo debía ser la Iglesia ideal, ésa que iba a emerger en la década de los 70. Esa visión utópica-rupturista acabó en un estado tan ruinoso como las ruinas de San Damiano antes de su reconstrucción.
