viernes, 28 de agosto de 2009

Agustín: una señalada conquista de la gracia - John Henry Newman

Agustín: una señalada conquista de la gracia
John H. Newman


En el día de San Agustín de Hipona, Doctor de la Gracia, compartimos con ustedes una bellísima reflexión del Venerable John Henry Newman.


Permitidme hablaros de otra señalada conquista de la gracia divina en edad tardía, y apreciaréis cómo hace Dios un confesor, un santo y doctor de su Iglesia a partir del pecado y la herejía juntos. No bastaba que el padre de las escuelas cristianas de Occidente, autor de mil obras y campeón de la gracia fuera un pobre esclavo de la carne, sino que era también víctima de un intelecto equivocado. El mismo que por encima de otros iba a exaltar la gracia de Dios experimentó como pocos la impotencia de la naturaleza. Agustín, que no tomaba en serio su alma ni se preguntaba cómo podría limpiase el pecado, se aplicó a disfrutar de la carne y el mundo mientras le duraba su juventud y la fuerza, aprendió a juzgar sobre todo lo verdadero y lo falso mediante su capricho personal y su fantasía, despreció a la Iglesia Católica, que hablaba demasiado de fe y sumisión, hizo de su propia razón la medida de todas las cosas, y se adhirió a una secta pretendidamente filosófica e ilustrada, ocupada en corregir las vulgares nociones católicas sobre Dios, Cristo, el pecado, y el camino de la salvación. En esta secta permaneció varios años, pero lo que pretendió no le satisfizo. Le agradó por un tiempo, hasta que descubrió entonces que no había encontrado la verdad y se preguntaba dónde hallaría y quién le llevaría hasta ella.

¿Por qué no entró enseguida en la Iglesia Católica?. Porque aunque no veía la verdad en ningún otro sitio, aún no estaba seguro de que se encontraba allí. Imaginaba algo como estrechez e irracionalidad en la doctrina católica, sencillamente porque no poseía el don de la fe. Un gran conflicto se inició en su interior: el conflicto de la naturaleza con la gracia, de la naturaleza -la carne y la falsa razón- contra la conciencia y la voz del espíritu divino, que le invitaban a cosas mejores. A pesar de hallarse todavía en pecado, Dios le visitaba y concedía los frutos de influencias saludables que a la larga iban a salvarle. Pasó el tiempo; y mirándole como su ángel guardián podía hacerlo, se diría que a pesar de mucha resistencia a la gracia y encontrarse todavía alejado de Dios, el favor divino se abría paso en su alma, y él se aproximaba a la Iglesia. No lo sabía, no era capaz de examinarse a sí mismo, pero un intenso interés hacia él y una alegría particular crecía entre los habitantes del cielo. Finalmente entró en contacto con un gran santo, y aunque al principio pretendía no reconocerle como tal, su atención se detuvo en él, y no pudo evitar de aproximársele más y más. Comenzó a observarle, a pensar en él, a preguntarse si aquel hombre virtuoso era feliz. Aparecía con frecuencia en la Iglesia para oírle predicar, y un día se animó a pedirle consejo sobre el camino que buscaba. Se le planteó entonces un conflicto final con la carne.

Era duro, muy duro, abandonar por siempre satisfacciones de años. ¿Cómo podría arrancarse del atractivo pecado y andar el camino severo que lleva al cielo?. Pero la gracia de Dios le atrajo con mayor fuerza, y le convenció a la vez que le vencía. Convenció a su razón y prevaleció sobre él. Y el que sin ella habría vivido y muerto como hijo de las tinieblas, llegó a ser bajo su poder admirable un ejemplo vivo de santidad y verdad.

¿Verdad que este hombre se encontraba mejor equipado que cualquier otro para persuadir a sus hermanos, como él mismo había sido persuadido, y predicar la doctrina que antes había despreciado?

No es que el pecado sea mejor que la obediencia, o el pecador sea mejor que el justo. Pero Dios, en su misericordia, usa el pecado contra el pecado mismo, convierte las faltas pasadas en un beneficio presente; mientras borra el pecado y debilita su poder, lo deja en el penitente de modo que éste, conocedor de sus artimañas, sepa atacarlo con eficacia cuando lo descubre en otros hombres; mientras Dios con su gracia limpia el alma como si nunca se hubiera manchado, le concede con ternura y compasión hacia los demás pecadores y una experiencia sobre cómo ayudarlos, mayores que si nunca hubiera pecado; finalmente, en esos casos extraordinarios a los que me he referido, nos presenta, para nuestra instrucción y consuelo, lo que puede obrar a favor del hombre más culpable que acuda sinceramente a El en busca de perdón y remedio. La magnanimidad y el poder de la gracia no conocen límite. El hecho de sentir dolor por nuestros pecados y suplicar el perdón de Dios es como una señal presente en nuestros corazones de que Él nos concederá los dones que le pedimos. En su poder está hacer lo que desea en el espíritu del hombre, porque es infinitamente más poderoso que el malvado espíritu al que se ha vendido el pecador, y puede expulsarle del alma.

John H. Newman
(Tomado de "Discursos sobre la fe", Ediciones Rialp, S.A, pág.80-83, en: http://www.feyrazon.org/)




martes, 25 de agosto de 2009

Moral y Religión en Freud - P. Ignacio Andereggen

Moral y Religión en Freud
Pbro. Dr. Ignacio Andereggen


Estimados:

El próximo viernes 28 de Agosto a partir de las 20.30 hs. contaremos con la presencia del P. Ignacio Andereggen, Doctor en Filosofía y Doctor en Teología, quien brindará una conferencia titulada "Moral y Religión en Freud".

La misma se realizará en el Multiespacio Cultural "EL CAMINO", Av. Luro 4344 - 1º Piso de nuestra ciudad de Mar del Plata.

En virtud del tema a abordar y el nivel del expositor, es que recomendamos vivamente este encuentro.

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 495-0465 ó (0223) 154-36-3298.



lunes, 17 de agosto de 2009

La teología modernista a la luz de la encíclica "Pascendi" de san Pío X - Alberto Caturelli

"La teología modernista a la luz de la encíclica «Pascendi» de san Pío X"
Alberto Caturelli

Estimados:

El próximo viernes 21 de Agosto, día de San Pío X, meditaremos sobre su magnífica carta encíclica "Pascendi Dominici Gregis" sobre las doctrinas modernistas, que a más de cien años de su promulgación continúa iluminando nuestra realidad hoy.

Para esta ocasión, contaremos con la presencia del Dr. Alberto Caturelli, quien brindará una conferencia titulada "La teología modernista a la luz de la encíclica «Pascendi» de san Pío X".

La misma se realizará en el Multiespacio Cultural "EL CAMINO", Av. Luro 4344 - 1º Piso de nuestra ciudad de Mar del Plata.

En virtud del tema a abordar y el nivel del expositor, es que recomendamos vivamente este encuentro.

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 495-0465 ó (0223) 154-36-3298.

Organiza:
Fraternidad de Vida Nueva

Invitan:
Fraternidad de Vida Nueva /
Centro de Humanidades Josef Pieper /
Sociedad Internacional Tomás de Aquino (SITA) /
Universidad FASTA.

* * * * *

Para saber quién es el Dr. Alberto Caturelli:
Profesor: Alberto Caturelli

Para conocer la actividad del Dr. Caturelli el día sábado 22:

Para leer la encíclica:

Los esperamos. ¡Rogamos su difusión!



martes, 11 de agosto de 2009

Educación Sexual e Ideología de Género [Video] - Mons. Héctor Aguer

Educación Sexual e Ideología de Género
[Video]
Mons. Héctor Aguer


Entrevista completa al Sr. Arzobispo de La Plata Monseñor Héctor Aguer, en el programa “Clases” conducido por el periodista Mariano Grondona, que trató sobre “Educación Sexual e Ideología de Género” en las escuelas, desde la perspectiva del documento oficial titulado “Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/SIDA” distribuido por los Ministerios de Educación y de Salud de la Presidencia de la Nación Argentina.

Este programa, emitido el sábado 8 de agosto del 2009 a las 20:30 hs por el canal 26 de Buenos Aires, hizo foco en este documento de 302 páginas que es una singular realización regional del “Proyecto de Armonización de Políticas Públicas para la promoción de Derechos, Salud, Educación Sexual y Prevención del VIH/SIDA en el Ámbito Escolar”, con el auspicio de ONUSIDA y otros organismos internacionales. Lleva también otro nombre: “Proyecto Conjunto País”. El texto es una recopilación de escritos dispares, pero unificados por una opción claramente ideológica, que no refleja la variedad de posiciones que pueden adoptarse en una materia tan esencial y que ha sido objeto de discusiones en distintos ámbitos sobre todo en la comisión creada oportunamente por el Ministerio de Educación para definir los lineamientos curriculares de Educación Sexual.

Lo propio de la ideología de género es presentar la sexualidad como una construcción histórica y sociocultural, según la cual lo masculino y lo femenino, el ser varón y el ser mujer, no surge de una diferencia biológica y mucho menos se identifica con ella, sino que procede de la evolución de la cultura y es, por lo tanto, cambiante.

A continuación puede ver el video de esta interesantísima entrevista:

martes, 4 de agosto de 2009

Homilía - Josef Wajda

HOMILÍA
DOMINGO 2 DE AGOSTO DE 2009
R. P. Josef Wajda, OCD


Día litúrgico:
Domingo XVIII (B) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Jn 6,24-35):
En aquel tiempo, cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello». Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?». Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien Él ha enviado». Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: ‘Pan del cielo les dio a comer’». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed».


Homilía:
R. P. Josef Wajda, OCD (Parroquia Nuestra Señora del Carmen, Mar del Plata)


QUERIDOS HERMANOS:

Estamos aquí reunidos en la casa del Señor, el único que puede iluminarnos sobre el misterio de nuestra vida, drama de amor y de salvación, y el único que puede darnos las fuerza para no caer, de manera conforme a las exigencias y a los ideales del cristianismo.

Este es precisamente, según me parece, el tema central de la liturgia de este domingo, en la que Jesús, pan de vida, se nos presenta como único y verdadero significado de la existencia humana.

En nuestro tiempo, por desgracia, el racionalismo científico y la estructura de la sociedad industrial, caracterizada por la ley dura de la producción y del consumo, han creado una mentalidad cerrada dentro de un horizonte de valores temporales y terrenales, que quitan a la vida del hombre todo significado trascendente.

El ateísmo teórico y práctico que abunda ampliamente; la aceptación de una moral evolucionista desvinculada totalmente de los principios consistentes y universales de la ley moral natural y revelada, pero vinculada a las costumbres siempre variables de la historia; y la insistente exaltación del hombre como autor autónomo del propio destino, han empujado a los más débiles y a los más sensibles hacia huidas trágicas.

Al mundo en el que vivimos le faltan muchos sentidos, pero quizás el más grave de todos sea la carencia del sentido de la vida.

La gran debilidad espiritual de muchas personas representada en falta de sentimientos, falta de amor, falta de fe y de esperanza, falta de solidaridad con los más débiles… es debido a que no se alimentan adecuadamente, quedándose anémicos de espíritu y carentes de esperanza.

Sin embargo, el hombre tiene necesidad extrema de saber si merece la pena nacer, vivir, luchar, sufrir y morir. Si tiene valor comprometerse por algún ideal superior a los intereses materiales y contingentes. Si, en una palabra, hay un “por qué” que justifique su existencia.

Esta es, pues, la cuestión esencial: dar un sentido al hombre, a sus opciones, a su vida, a su historia.

Jesús tiene la respuesta a estos misterios nuestros; Él puede resolver la “cuestión del sentido” que se le da a la vida y a la historia del hombre. Aquí está la lección fundamental de la liturgia de hoy. A la muchedumbre que le ha seguido, desgraciadamente sólo por motivos de interés material, una vez saciada gratuitamente con la multiplicación milagrosa de los panes y de los peces, Jesús dice con seriedad y autoridad: “Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre” (Jn 6, 27).

Dios se ha encarnado para iluminar y, más aún, para ser el significado de la vida del hombre. Es necesario creer esto con profunda y gozosa convicción; es necesario anunciar y testimoniar esto, a pesar de las tribulaciones de los tiempos y de las ideologías adversas, casi siempre tan insinuantes y perturbadoras.

Y, ¿de qué modo es Jesús el significado de la existencia del hombre?. Él mismo lo explica con claridad consoladora: “Mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que bajó del cielo y da la Vida al mundo… Yo soy el pan de Vida; el que viene a mí jamás tendrá hambre; y el que cree en mí, jamás tendrá sed” (Jn 6, 32-35). Jesús habla simbólicamente, recordando el gran milagro del maná dado por Dios al pueblo judío en el camino del desierto. Es claro que Jesús no elimina la preocupación normal y la búsqueda del alimento cotidiano y de todo lo que puede hacer que la vida humana progrese más, se desarrolle más y sea más satisfactoria. Pero la vida es pasajera, ciertamente. Jesús hace presente que el verdadero significado de nuestra existencia terrena está en la eternidad, y que toda la historia humana con sus dramas y alegrías debe ser contemplada en perspectiva eterna.

También nosotros, como el pueblo de Israel, vivimos sobre la tierra la experiencia del Éxodo hacia la “tierra prometida” que es el cielo. Dios, que no abandonó a su pueblo en el desierto, tampoco abandona al hombre en su peregrinación terrena. Le ha dado un “pan” capaz de mantenerlo a lo largo del camino; y ese “pan” es Cristo. El es ante todo la comida del alma con la verdad revelada y después con su misma Persona presente en el sacramento de la Eucaristía.

Nos recordó Juan Pablo II: “¡El hombre tiene necesidad de la trascendencia! ¡El hombre tiene necesidad de la presencia de Dios en su historia cotidiana! ¡Sólo así puede encontrar el sentido de la vida!”. Pues bien, Jesús continúa diciendo a todos: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6); “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá luz de vida” (Jn 8, 12); “Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, que yo os aliviaré” (Mt 11, 28).

Voy a terminar nuestras meditaciones con las palabras del Papa Pablo VI: “Ante el incremento de intereses contrastantes, dañosos para el auténtico bien del hombre, hay que proclamar de nuevo bien alto las formidables palabras del Evangelio que son las únicas que han dado luz y paz a los hombres en similares convulsiones de la historia”.

Así, pues, con la luz y con la paz que nos vienen de estas palabras eternas, nosotros continuemos serenamente nuestro camino.

Acudamos a María: y Ella, que durante treinta y tres años pudo gozar de su presencia visible y le trató con el mayor respeto y amor posible, nos dará sus mismos sentimientos de adoración y de amor.





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